las ratas de la
policia local
"Soy el Rata primero.
...
Y yo el segundo. ...
Y yo el tercero.
Siempre que nos persigue la "autoridad"
es cuando más tranquilos timamos más. ...".
LAS BUENAS GENTES y las que
no llegamos a tanto, opinamos que el respeto a la libertad
de los demás en igualdad
y la aplicación objetiva de las leyes son dos pilares
de cualquier sociedad civilizada, o en llano, zapatos para
seguir andando y evitar liarse a patadas con la bestia del
vecino. Y que esto sería válido incluso para
esta ciudad. Y, es también nuestra opinión que
cuando la autoridad municipal se despista con la ley, o la
ejecuta de forma mudable, o actúa dependiendo de un
interés que no es el común, o simplemente pierde
la vergüenza exhibiendo su dejadez provocando involuntarios
favoritismos, el resto de ciudadanos puede y debe empezar a
preguntarse las razones por las que vecinos insolidarios y
egoístas tienen privilegios municipales a través
de la policía que el resto ni tiene ni se le ocurre
pedir. La apariencia, solo la apariencia parece que hace cumplir
aquello de que todos somos iguales ante al ley, pero no ante
los encargados de aplicarla. ... Pero consideramos con firmeza
que todo lo anterior solo es mera envoltura, un travieso espejismo.
Nada mas lejos, porque toda esa alucinación quizás
no tenga justificación, pero siempre se puede buscar
una o múltiples y sólidas explicaciones.
En apariencia, ¿por
qué los pocos policías
que parece que andan por ahí evitan esos santuarios
donde las amistosas tribus de botelloneros cíclicamente
actúan con impunidad siciliana acojonando a vecinos
o "transformando" vandálicamente calles
y plazas con sus detritus?... ¿Por qué los
escasos guardias que existen no actúan con mayor contundencia
contra esas tiendas ilegales de 24 Horas que de forma permanente
y localizada venden alcohol "accidentalmente" o "por
delegación" todos los fines de semana a cientos
de menores?... ¿Por qué los limitados agentes
que patrullan no intervienen con firmeza en esos bares-terraza
de verano que ni respetan horarios de cierre ni limite de
decibelios con instalaciones de música prohibidas?... ¿Por
qué esta reducida policía ha abandonado a su
suerte a las zonas peatonales que han muerto sin nacer al
ser invadidas fraudulentamente por innumerables vehículos
todas las horas?... ¿Por qué los precarios
chicos de azul dejan hacer a esos camioneros de reparto comercial
que no respetan limites horarios ni zonales y que acampan
cachazudos en el Casco hasta caer el sol con la tranquilidad
que da una costumbre abusiva consentida?... ¿Por qué estos
contados y bonachones "guindillas"pasan de largo
ante decenas de coches en zonas de aparcamiento prohibido
que son en realidad zonas francas de estacionamiento libres
de sanción dependiendo del criterio esotérico "donde-cuando-quien"?... ¿Por
qué estos insuficientes policías cierran los
ojos ante esos dañados paseos o parques o zonas verdes
con llamativas señales de tráfico de circulación
prohibida y que sirven diariamente de parking fraudulento?... ¿Porqué estos
reducidos vigilantes de las ordenanzas municipales parecen
cegados cuando un paisaje urbano histórico y protegido
está siendo alterado por esa picaresca de las pequeñas
obras en días de fiesta y de fin de semana?... ¿Por
qué estos imperceptibles uniformados desde sus coches
patrulla parecen insensibles cuando ven que innumerables
vías
publicas han sido "absorbidas" por actividades
particulares de forma tan abusiva que impiden el normal paso
de vecinos y visitantes por aceras o bocacalles?... ¿Por
qué unos
exiguos ciento quince agentes que permiten cómo mínimo
de quince a veinte miembros por cada turno diario parecen
tan desorganizados, y aun mucho mas escasos de lo que ya
son de viernes a domingo? ... ¿Por qué este
corto cuerpo policial con la explicación física
de no poder estar en todas partes en realidad da la apariencia
de que no está en ningún lugar en los que si
podría
estar?... ¿Por qué esa leyenda urbana de que
estas decenas de chicos del orden siempre están haciendo
algo mas importante pero siempre en otro sitio distante y
recóndito?...
Estimamos que todas estas
preguntas, originadas por equívocos
malintencionados, tienen una y muy fácil respuesta:
todos los esfuerzos y recursos de la policía local están
dirigidos a combatir el terrorismo internacional y el crimen
mundial organizado. Por eso esta es una pequeña ciudad
donde la Mafia no molesta con sus embarazosos asesinatos, y
las calles están libres de los matónes de las
temibles bandas y carteles del narcotráfico colombiano,
y el terrorismo internacional islámico es noticia solo
a través de la prensa. ¿Casualidad?... No. Todo
es un logro deliberado, consciente y sistemático de
nuestra Policía Local y de su responsable político,
siempre al servicio de la buena y mejor sociedad toledana.
Pero, y ahí, siempre topamos con gente mezquina, descontenta.
A pesar de toda esta exitosa tranquilidad social, hay vecinos
con una fijación enfermiza en la Policía Local
y en quien la acaudilla, toscos aborígenes que repiten
eso de "es perder el tiempo presentar una denuncia en
la comisaría municipal". Son personas rencorosas
desde que escucharon la lógica pregunta policial "...Pero,
vamos a ver, ¿va usted a denunciar?". Son ciudadanos
en apariencia perplejos e incapaces de advertir que la denuncia
de oficio por los propios agentes del orden de las infracciones
contra las ordenanzas es hacer perder un tiempo valioso a estos
reducidos gigantes. Son convecinos sin amplias miras, que nunca
comprenderán que nuestros escasos pero vigorosos defensores
urbanos, al perseguir con tanto ardor y éxito a los
súper- villanos, no han tenido mas remedio que desprenderse
de las minucias callejeras del día a día. Los
prácticos romanos esculpieron que las águilas
no pierden el tiempo cazando moscas. Y, bueno, puede que las
moscas hayan proliferado y alcanzado el tamaño de ratas,
ratas tan envalentonadas que incluso nos cantan zarzuela, ratas
que están royendo las ganas de vivir en paz en este
vejestorio urbano trocado en una camuflada pillajelandia para
los aprovechados locales de leyenda donde, como en el tango,
a los derechos y a los aprovechados nos han igualado -y eso
con suerte para los primeros-. Pero es la miseria de precio
que se debe pagar por un beneficio así, una Policía
Local históricamente dirigida por un político
municipal de turno hacia un continuo éxito que siempre
sobrepasa las expectativas mas delirantes. ¡Hacia el
infinito y mas abajo!.