La Huerta del Rey
LA "INTELIGENCIA" TOLEDANA
DESTRUYE EL PAISAJE HISTÓRICO NATURAL.
SEPTIEMBRE 2005
EXISTE -aunque en la actualidad hay que cruzar
los dedos-, un lugar en lo alto del Casco Histórico que se llama descriptivamente "El
Miradero". Es un gran espacio abierto, una terraza publica
que de antiguo sirve de "mirador" a vecinos y visitantes.
Desde esta antigua cota se ve el barrio de Antequeruela -Covachuelas,
los olivares del oeste que quedan, y los del norte que van
a desaparecer, y la Vega Alta, pero sobre todo el castillo
de San Servando, la Huerta del Rey, y los meandros y orillas
del río Tajo desde el puente de Alcántara hasta
la lejanía a diez kilómetros río arriba,
y, por supuesto, los ocasos del Sol por el Oeste. ... Esta
descripción bucólica, cursi, pero real, hoy viene
adjetivada por un proverbio castellano -me temo que universal-
de moderna creación: "Cuando hace un buen día
seguro que por el camino ya se acerca alguien para joderlo".
Ese alguien es algo: el "POM". Abreviatura explosiva
del Plan de Ordenación Municipal urbana. "Modernidad", "progreso", "prosperidad", "futuro", "cohesión
urbana" ..., son las ideas que se lanzanen lo referente
al destino en germen de esta ciudad. Y todo suena muy bien,
y Nadie en su sano juicio puede estar en contra. Pero nace
un escalofrío cuando argumentando las virtudes anteriores
se rufianean, convirtiendo en disfraz de interés público
lo que en realidad es, aunque legítimo, solo el interés
económico de un influyente apellido, de sus socios y
de sus amigos. Y es sobre esto último donde muchos tenemos
un punto de vista que no está alineado al de la buena
sociedad toledana, y que compartimos cientos de ciudadanos
sin denominaciones de origen linajudas, una mirada distinta
Sobre el proyecto de urbanizar la Huerta del Rey y las vegas
del río arriba del Tajo. Creemos que para el interés
público de esta ciudad y de sus vecinos, es muy cuestionable
la elección del DONDE se quiere construir, ni razones
geográfico-ecológicas, ni por razones de funcionalidad
urbanística, ni por razones de patrimonio paisajístico,
ni por razones de necesidad social.
Geográficamente
no se comprende la necesidad de crear un barrio en una zona
marcada por los expertos como área
afectada por las crecidas del cauce del río, y cuyas
infraestructuras y cimientos van a estar necesariamente afectados
por la lucha perenne contra una humedad del nivel freático
fluvial a escasos metros de la superficie del suelo. Bien es
cierto que este río-cloaca no es el que fue, pero solo
en los últimos
sesenta años ha tenido cuatro grandes crecidas que han
provocado inundaciones en esta zona, una de ellas llegando
incluso a la Estación de Tren. Y si la solución
de ingeniería
moderna para evitar estos probados riesgos es encauzar el río
con diques de hormigón y elevar la finca una decena
de metros iniciando la construcción en un alto artificial,
es evidente que el impacto visual del nuevo barrio respecto
al Casco Histórico y las orillas del río será doloroso,
por mucho que lo disfracen con árboles. No vamos a machacar
exponiendo tristes ejemplos desgarradores en el horizonte de
esta Villa, como el de la construcción del Cigarral
Hotel El Bosque, o las ampliaciones en los cigarrales de Hierbabuena
o de Caravantes o del Hotel AC Ciudad de Toledo con su famoso
aparcamiento ilegal en propiedad publica, o las reformas en
el Cigarral El Ángel, losas negras más que atestiguan
la precaria y nefasta sensibilidad de la Alcaldía actual-.
Causa muchísima perplejidad que no
se aprenda de los errores históricos de los demás,
otros disparates que grandes ciudades han cometido cuando han
canalizado y urbanizado las riberas y sus proximidades. Por
ejemplo, Madrid, en la actualidad está invirtiendo cientos
de millones de euros para recuperar ecológicamente dentro
de la ciudad las riberas del Manzanares, en un ancho de franja
de margen que aquí coincide y sobrepasa
el de la Huerta del Rey. Y que decir de Paris, que en verano
extiende sobre el cemento una extensa moqueta verde, unas
palmeras de plástico y unas sombrillas de diseño
para recordar las amplias riberas fluviales del Sena que pintaron
los impresionistas y que ahora ya solo recuerdan en cuadros
del Louvre.
Tampoco la funcionalidad de
dar cohesión
urbana a la ciudad es un argumento incontestable para esta
urbanización.
Es absurdo que un barrio en una finca cercada por el río
y sitiada por las vías del Tren de Alta Velocidad
sea la solución para enlazar el núcleo urbano
y los barrios dispersos. A no ser que las arcas del Ayuntamiento
o los promotores inmobiliarios inviertan unos cientos de
millones de euros en infraestructuras solo para la construcción
de varios puentes sobre el río y decenas de viaductos
elevados de doble carril sobre los raíles del AVE,
y todo antes de terminar los edificios y de la llegada
de sus habitantes. De no ser así, será una
Isla; será, no una
solución, sino otro problema urbano mas añadido,
con un solo y congestionado acceso principal en el extremo
de Safont, que solo daría una continuidad visual
de mero cemento entre zonas urbanas dispersas, y que en
nada aproximaría
los actuales y futuros vecinos entre sí.
Tampoco
se comprende la razón por la cual la "MODERNIDAD",
el "PROGRESO" y la "PROSPERIDAD" para
los ciudadanos están solo ligados a la creación
de edificios de viviendas y no al nacimiento de zonas
verdes y arboladas, publicas, con un inmejorable paisaje
natural, abiertas para todos independientemente de su
renta. Sin dejar de argüir que
un gran parque publico es un instrumento urbano tan valido
o mas que una serie de clónicos bloques de pisos
para enlazar barrios entre sí. Y aquí hablamos
de un parque al estilo de los que existen en otras ciudades,
y no de lo que desecharía la urbanización,
una burlesca tirita de terreno, de unos diez o poco mas
metros de ancho, enmarcada por edificios y calles, que
en algunos lugares se confunde con la orilla del río,
y que a lo largo está decorada
con banquitos y con vegetación de vivero.
La opción
de desechar esta urbanización tiene también
una defensa normativa. Esta zona de la Huerta del Rey
es una de las áreas que el ordenamiento protege
por estar próxima
a los monumentos y a las zonas declaradas patrimonio
histórico
nacional. Está -a pesar de extraños desmentidos
del Ayuntamiento defendiendo un interés extraño
al común- incluida por la UNESCO como bien paisajístico
en el conjunto del articulado de la declaración
de esta ciudad como Patrimonio de la Humanidad. Además
el Plan Especial del Casco Histórico -norma
jurídica
vigente del propio Ayuntamiento-, en su Título
VII, establece que la Huerta del Rey, como parte de
una de las vegas próximas
a la ciudad, esta dentro de la zona de protección
del entorno de la ciudad antigua de Toledo, donde no
se permitirán
nuevas construcciones con el fin de proteger el bien
jurídico
del paisaje en función de la perspectiva y de
la armonía
en el entorno del Casco Histórico. Para terminar
incluso el art. 4.4 del Estatuto de Autonomía
de Castilla-La Mancha, establece que los poderes públicos
tendrán como
uno de sus objetivos básicos la protección
y el realce del paisaje y del patrimonio histórico-artístico.
Y dejamos caer que, asimismo, y aparte de haber sido
el objeto pictórico y literario de grandes artistas,
tiene un valor añadido como sitio histórico,
pues la zona albergó uno
de los jardines palaciegos mas extensos, mejores y
famosos de Europa, que seria digno de recordar, tanto
como hoy se hace con la recuperación y recreación
de vestigios arquitectónicos
romanos, visigodos o medievales.
Para completar, tampoco
el argumento de necesidad social de los que nos dicen
que esta ciudad necesita mas pisos que árboles,
y que se está jugando con el derecho a una
vivienda digna y con las esperanzas de cientos de
familias toledanas, tienen toda la razón.
ES CIERTO LO SEGUNDO, PERO NO LO PRIMERO. Debido
a la especulación
inmobiliaria actual y a la propia naturaleza privada
de la promoción de esa nueva urbanización,
que sin duda tendrá el carácter mayoritario
y legítimo
de "exclusiva", será anormal el
acceso a estos pisos por esos vecinos que de verdad
no tienen una vivienda y la necesitan perentoriamente.
Tampoco la necesidad y alarma social proviene de
la precariedad de los respetables y adinerados propietarios
de la finca de esta vega -y con esto no niego el
derecho a alarmarse de los mas favorecidos que quieren
acumular cada vez mejores casas en mas sitios-. Pero,
incidiendo en esta pretendida carestía
social de pisos, y aunque parezca insólito,
en Toledo existen aun miles de viviendas sin ocupar.
En esta pequeña
capital, hay censadas 4.629 VIVIENDAS VACÍAS
- y se sabe que hay, además, otras 1.000 deshabitadas
mas que no se incluyen porque quedan en otra columna
disfrazadas de "2ª vivienda"-.
DE LAS VACÍAS, 3.677 EN ESTADO PERFECTO DE
CONSERVACIÓN,
y lo que es mas grosero -pues el Art. 33.2 de la
Constitución
impone que el derecho a la propiedad está sujeto
a su función social, 1.223 DE ESTOS PISOS
VACÍOS
HAN SIDO CONSTRUIDOS EN LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS
-curiosamente, casi la misma cantidad que los "urgentes" previstos
para la Vega Baja-. A lo que hay que sumar que en
otras zonas de nulo impacto contra el patrimonio
histórico
todavía
no se han construido mas de 8.000 hogares previstos
en el Plan de Ordenación Urbana Municipal
de 1986. Todos son datos oficiales del Instituto
Nacional de Estadística. No es
necesario añadir mas sobre este punto.
Unos
pocos elegidos tienen los paisajes de los cigarrales;
los demás nos conformamos con que nos dejen tranquilas las
vistas históricas de los meandros y orillas
del río
Tajo. Ninguno de los dos placeres es superior al
otro. La buena gente de la "inteligencia" toledana
debería
saber, y ser consecuente con sus hechos de ello,
que no solo es importante ser miembro de reales fundaciones,
o la conservación
de preciosas fincas, o antiguos palacios, o prestigiosos
museos e iglesias, y la organización de exquisitas
exposiciones de obras de arte, también lo
es la protección del
mucho mas antiguo paisaje natural que lo rodea, que
también
es patrimonio histórico y cultural, riqueza
ecológica
y calidad de vida de todos, para todos.
Alfonso de GONZALO.