El "Botellón" definido
como una de las Bellas Artes
LA "COMPLEJA" POSICIÓN ASÉPTICA DE LOS
POLÍTICOS LOCALES ENTRE MILES DE JÓVENES QUE VIVEN
LA VERSIÓN ACTUAL DE "PAN Y CIRCO" Y CENTENARES
DE VECINOS
QUE YA NO VIVEN NI EN SUS CASAS.
AGOSTO 2005. NO DIGA "latifundismo
urbano de especuladores avarientos",
diga "COMPLEJO problema social de acceso a la vivienda".
No diga "salvaje y explotador desarrollismo inmobiliario
modelo Benidorm o Marbella", diga "COMPLEJA y necesaria
actualización del Plan de Ordenación Urbana Municipal".
No diga "viejos negreros con nuevos esclavos"",
diga "COMPLEJA y delicada situación de trabajadores
inmigrantes sin papeles". No diga "graves y continuas
agresiones a ciudadanos inocentes", diga "COMPLEJA
cuestión social que requiere profundo estudio y conversación
con los sectores sociales afectados"...
El palabro "COMPLEJO" es
la torpe muletilla del poético
lenguaje "correcto" de esos personajes de cuento
de pesadilla que escribió Lewis Carroll -Alicia en
el País de las Maravillas- y que forman una entrañable
y triste tropa política. Ahora, una SIMPLE concentración
callejera de pandillas achispándose en más
o en menos, es una "COMPLEJA" manifestación "contracultural" (¡¿?!)
de jóvenes que espontáneamente ejercen su derecho
de reunión en la calle, que solo "utilizan" el
alcohol como elemento de "cohesión" social...
Para una misma realidad, a un lado de la esquina un adulto
está casi inconsciente emborrachándose, y en
el otro un mozalbete solo está desarrollando -mientras
vomita - una jovial relación social a través
de una droga dura aceptada por la sociedad… ¡Cuánta
bobería!. Estos jóvenes lúdicos no llaman
a estas concentraciones "BIBLIOTECÓN" o "DIALOGÓN",
sino que describen la finalidad de estas "conferencias" bautizándolas,
franca y descriptivamente, como acristalado "BOTELLÓN".
Bajo el blablablá, la realidad es directa y simple,
y la "COMPLEJIDAD" de la situación solo
es creada, o por un sector "metafísico" participante
directo o indirecto en estos "complejos" acontecimientos
que se auto-protege "intelectualmente" con un cuerpo
filosófico sobre la "Juergalogía",
o por pamplineros sociales más interesados en no enfadar
a posibles votos "botelloneros" que en proteger
a una minoría vecinal acribillada en sus derechos.
Pero,
sean meras hordas embriagándose o "COMPLEJA" manifestación
cultural, se crea una mala conciencia. A cualquier paisano
que intenta ser libre, le da gusto ver la animación
callejera, porque tiene la firme convicción de que
la vía pública es un espacio urbano abierto,
que puede y debe ser disfrutado por todos sin distinción
de raza, sexo y edad. Pero, como conciudadano, que no entiende
la libertad sin la solidaridad, se siente un carcamal tiránico
cuando pide a una policía de sainete -que solo baila
políticamente con eficacia al ritmo de visitas de
grandes dignidades o de acontecimientos religiosos católicos-
que disperse no a todos, pero si al importante numero de
lúdicos
y envalentonados idos vandálicos que berrean, mean
y vomitan hasta las tantas de la madrugada, unas cuadrillas
de egoístas pandilleros que destruyen de forma consciente
el mínimo de convivencia ciudadana. Para el que
cree y quiere la libertad y la igualdad efectiva para todos,
no se entiende el ejercicio de un derecho de forma agresivamente
tribal, excluyente, utilitarista, dañino y negligente
digno de bestias del campo y no de hombres en sociedad.
Para los ciudadanos tolerantes y abiertos la sensación
de "es
necesario que intervenga la policía"es molesta
y frustrante, y ha sido originada por la voluntaria y consciente
dejadez incompetente de sucesivos gobiernos, administraciones
y oposiciones políticas complacientes con los despropósitos
y las injusticias sociales. Una banda política que
no sabe, ni quiere, ni cree electoralmente conveniente
proteger los derechos de unos cuantos ciudadanos frente
a los abusos de un sector despótico que se ha auto-otorgado
el monopolio de una ocupación totalitaria de la
calle al grito mondo de "PAN Y CIRCO".
Aquí no
valen consideraciones éticas o morales
sobre la salud de los festejantes de este tipo de veladas
colectivas de "conversación" y drogadicción
semanales. Si los "botelloneros" son mayorcitos
de edad, ellos son los administradores de su cuerpo.
Y si son menores, sus ciegos padres, como responsables
legales, deberían hacer
el esfuerzo de averiguarlo al liberarse de ellos cuando
les dan el dinerito cada semana expulsando así los
problemas adolescentes fuera de su perfecto hogar. Aquí hay
que seguir el consejo de algunos socráticos concejales
y algún consejero juntero, expertos ideólogos
de acampadas urbanas salvajes: hay que plantearse si
un BOTELLÓN
ocasiona un grave problema de convivencia social o es
solo un "COMPLEJO" fenómeno juvenil
que genera unas irremediables "cargas" que
los demás
- siempre las familias de los"demás" -
deben soportar... ¿Concentraciones de casi un
par de miles de personas que ocupan total y periódicamente
vías
públicas sin límite de tiempo y forma,
cuando, para una esporádica y mera concentración
de signo político, sindical o comercial con una
decena de personas, estos "estadistas" y dirigentes
exigen una comunicación
previa a la administración competente y atenerse
a determinadas instrucciones?... ¿Cientos de personas
que literalmente taponan en las calles cualquier acceso
a vecinos y vehículos?... ¿Contaminación
acústica que genera las continuas fiestas nocturnas
callejeras en la madrugada? ... ¿ Degradación
de la limpieza e higiene publica que provoca cada noche
la concentración de cientos de litros de orines
y otras sustancias orgánicas vertidos en suelos,
puertas y paredes vecinales? ... ¿ Cientos de
kilos de residuos y envases de todo tipo y condición
que son arrojados sin control en callejones, calles y
plazas? ... ¿ Un diez por ciento
de personas -datos de la Fundación Nacional Contra
la Drogadicción-, en unas reuniónes de
más
mil gentes que consumen alcohol en exceso durante horas,
que tienen unos comportamientos violentos contra las
personas y vandálicos contra bienes públicos
y privados, desgraciadamente siempre "arropadas" por
el silencio sonriente de la "omertá" siciliana
de un resto mas "civilizado" pero firme y cerradamente
insolidario?... ¿Tres
de cada cuatro menores a partir de doce años de
edad que en estos sitios se "inician" en el
alcohol u otras sustancias de "cohesión" social?... ¿Floreciente
mafia pandillera violenta que trapichea descaradamente
con pastillas y otras drogas duras ilegales a la sombra "distendida" de
estos saraos?... ¿Decenas de leyes, reglamentos
y ordenanzas vigentes aplicadas arbitrariamente o declaradas
ahora sin sentido por electoralmente inconvenientes o
incomodas?...
Desgraciadamente, da igual dirigir estas
preguntas a clásicos
y beatos políticos amantes del "Dios, Patria
y Justicia", o a políticos de la burguesía "progre" apasionados
por la igualdad social solo en salones, congresos y
ruedas de prensa. Esta "COMPLEJA" realidad
cotidiana es manejada con hipocresía o con cinismo,
según
toque, por una tropa local, que solo emplea la sinceridad
si sirve para hacer pupa al contrincante electoral
en un eterno peloteo de problemas: UNOS que reconocen
como grave la situación
y aclaran que su policía de opereta no va a
hacer nada contra las molestias y daños que
se generan alrededor del "BOTELLÓN" hasta
que unos tipos de la Junta -gente maravillosa encantada
de conocerse a sí misma
- den un primer paso. OTROS que reconocen como grave
la situación,
exculpan a sus pilatos junteros regionales, y señalan
a los demás como culpables de las "molestias
que genera la sana y necesaria diversión juvenil" por
inhibición y dejación de funciones. Y
TERCEROS que reconocen como grave el asunto, pero describen
el "fenómeno" como
una romería pastoril con caballeros y damas
de la Tabla Redonda con fondo de música de Mozart,
donde la mocedad se reúne por el placer de conversar
de política,
tecnología, arte y literatura, donde la mayoría
bebe zumos recién exprimidos, donde solo tres
de cada diez bebe alcohol, y donde solo uno de éstos
tres últimos
se emborracha por accidente cuando tropieza y da de
bruces con su boca contra un vaso de plástico
repleto de calimocho...
Topamos con toda una camarilla
de charangueros que en lugar de cumplir con su obligación
de proteger primero a la parte mas débil agredida,
evitar mas daños, prevenir
enfrentamientos sociales y garantizar los derechos
de todos y no solo de sus "protegidos", se
comporta como un vulgar gremio de tenderos electorales.
Primero mira hacia el lado de los hostigados y sus
ojos se limitan a contar un puñado
de decenas de votos, y después gira la cabeza,
y ve un enorme avispero de un par de miles de festivos
posibles votantes. Y mientras, como los roñosos
contables que parecen, hacen sus sumas y restas. Y
utilizan reuniónes
teatrales de paripé, complejas teorías
sociales, tendenciosas excusas, y soluciones de compromiso
que, o nunca son comprobables, o nunca son practicables,
o nunca son eficaces.
Entretanto, el tiempo pasa, y se sufre el resultado
matemático
de su comodidad y conveniencia política, y,
sobre todo, de su torpeza. Y el desatino de un político
no es un complejo fenómeno social, sino una
simple y directa desgracia, que es real y evidente
para todos los conciudadanos que continúan
siendo castigados cada día, cada
semana, cada mes, cada año.
Por favor, mientras
el tiempo transcurre plácidamente
para estos jóvenes alumbrados y para sus protectores,
que los vecinos cíclicamente ridiculizados
sean finos, políticamente correctos, y no
digan "desdicha nefasta",
sino "político local con una COMPLEJA
actividad".
Hilario
ALARCÓN.