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NUEVO
PARQUE TEMÁTICO
Podríamos
recordar a Borges cuando citaba la necesidad de un Estado reducido
al mínimo salvo en el aspecto municipal, donde consideraba
necesaria cierta intervención para la buena organización
de la vida civil. Sin entrar a valorar posiciones políticas
sobre la organización ideal de un Estado es necesario de
nuevo descubrirse ante la precisión intelectual de uno
de los grandes escritores en lengua castellana de todos los tiempos.
Su afirmación pone de manifiesto que, independientemente
de la fórmula que busquemos para gobernarnos, el aspecto
municipal es fundamental para la calidad de vida de los ciudadanos.
Y así es. El motor de la vida local descansa de una forma
determinante en lo que el Ayuntamiento marca. El consistorio define
y regula una gran cantidad de aspectos que directamente influyen
en nuestra calidad de vida, en el día a día.
Un pez no sabe que vive en el agua hasta que no sale de ella,
pero, por fortuna, todos salimos y podemos vernos reflejados
en el espejo de otras ciudades de nuestro país (de Europa
mejor... ni hablamos. Primero, por piedad y segundo, para tener
referentes de comparación homogéneos aunque no
por ello menos dolorosos).
De
un modo u otro, la visión romántica de Toledo se
va perdiendo entre la ciudadanía y prácticamente
queda relegada a los turistas que acuden a visitarnos y sólo
se llevan una visión parcial, como si visitaran un parque
temático más. Es lamentable por diferentes motivos:
por un lado porque el secreto hermético de Toledo (y esto
lo sabemos todos) sólo se puede desvelar huyendo de los
itinerarios que las guías escritas proponen. La magia reside
en la inmersión cultural, lo demás es quizás
una postal hermosa o un escaparate bien adornado. Por otro lado,
está lo que nos sucede a los habitantes en lo más
cotidiano. ¿Alguien que vive aquí duda que el título
de Ciudad Patrimonio de la Humanidad es sólo un eslogan
de mercado o un recurso para la atracción a los visitantes?
Sinceramente, creo que nadie lo pone en duda. Y desgraciadamente
no porque Toledo no disponga de un patrimonio de referencia universal,
sino porque la gestión municipal es citando de nuevo Jorge
Luis Borges una historia universal... de la infamia.
¿Ustedes
han visitado alguna vez una ciudad patrimonio? ¿Han visto
sus jardines, su limpieza, el mobiliario urbano intacto, los servicios
de información, las fuentes, los aseos, el tráfico,
las actividades culturales durante las cuatro estaciones, el mimo
puesto por el consistorio correspondiente en cada gesto, en cada
detalle...? Ahora yo les invito a darse un paseo por Toledo y
verán la antítesis reflejada en lo que los ojos
contemplan. Muchas calles son auténticas cloacas inmundas
y paraísos de botellones los fines de semana con horarios
ininterrumpidos para locales de ocio, el pavimento del casco digno
del tercer mundo (de verdad fíjense en el suelo cosido
y parcheado centímetro a centímetro aunque sólo
sea por curiosidad), cientos de paredes llenas de pintadas como
si residiéramos en el Bronx, puertas pateadas y reventadas
literalmente en más de una ocasión, jardines descuidados.
Nunca he visto un pueblo por humilde que fuera en el que se haga
un jardín y tras la honra de ser inaugurado firme su acta
de defunción. Vamos a ver, los espacios públicos
han mantenerse en el tiempo, tiene que haber un seguimiento. Cuando
un banco se degrada hay que volver a pintarlo, cuando una farola
se funde hay que cambiar la bombilla, cuado una papelera desaparece
hay que volver a reemplazarla. ¿Alguien cuida de la ciudad?
Y esto es simplemente la punta del iceberg. Recordemos que un
iceberg tiene una parte visible y otra invisible mucho mayor
debajo de la superficie. A buen entendedor... pocas palabras
bastan.
Participar
es aprender a pedir, que es aprender a exigir. Comulgo con que
la responsabilidad de una ciudad digna es de todos, pero el problema
es que la sordera congénita del consistorio hacia nuestras
quejas, denuncias y súplicas nos está haciendo perder
la fe. Ya hay ciudadanos que desencantados con el casco histórico
han preferido irse a vivir a otro sitio porque no soportaban más
el silencio municipal y la degradación permanente del barrio.
¿Hasta cuándo hay que continuar así? ¿Nos
tendremos que ir todos de aquí de puro aburrimiento y desesperación?
¿Es este nuestro futuro, seguir viviendo en este nuevo
parque temático?. |
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